Vuelve a ser hijo, hermano, ser humano. Vuelve a ser venezolano.
jueves, 27 de febrero de 2014
Carta sin destino a mi hermano militar
Vuelve a ser hijo, hermano, ser humano. Vuelve a ser venezolano.
lunes, 10 de junio de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
Día 1
De regreso a la casa, nos encontramos con el primer Starbucks, el cual fue muy conveniente, porque el frío ya estaba inundando hasta lo más profundo de nuestros huesos y de ahí, paramos en el 7 Eleven que quedaba en la esquina de la 34 con Madison, para comprar unas respectivas Stellas Artois. Había que celebrar la llegada triunfal de tres venezolanas, a Manhattan.
sábado, 25 de mayo de 2013
#treintaconveintidos
Jamás pensé que hoy estaría contenta, pero sorprendentemente lo estoy.
Y es así como yo misma me doy la bienvenida a los 30.
sábado, 11 de mayo de 2013
Ya en Caracas
martes, 18 de octubre de 2011
De vuelta a casa
La idea inicial siempre fue encontrar algo nuevo, algo diferente. El error estuvo, en que nunca supe qué. Busqué en todos lados y me pasó, como era de esperarse, lo que siempre pasa (no conseguí nada). Y la verdad es que no me fui queriendo, pero me fui igual porque pensé que así era mejor.
Hace tiempo ya, descubrí que los lugares no son espacios para ubicar en un mapa. Hay lugares que son personas, hay lugares que son recuerdos y hay lugares, como éste, en donde es necesario quedarse. Me costó horrores despedirme porque nunca lo hice, me daba miedo volver porque sentía que no sería lo mismo y me llené de vacío para tratar de olvidar que aquí estaba, que aquí siempre estuvo y que no me juzga, no me mira feo, no me odia. Aquí lo dejé… tirado y aún así, me esperó y no cambió ni un poquito.
Volví para quedarme. No me gustan las promesas, porque no me gusta no cumplirlas, pero igual te prometo pelear primero antes de abandonarte, voy a decirte todo así no nos guste (ni a ti, ni a mi), y prometo también, que no me voy a ir callada. Y no lo voy a hacer, porque este es mi lugar, mi sitio favorito en todo el mundo, porque me hace feliz a pesar de todos los silencios y porque es mío.
Volví a mi casa. Mi blog es mi casa.
lunes, 18 de octubre de 2010
Intentando romper la maldición de mi Blog
Hace un par de días, semanas quizás, escuchaba hablar de la inspiración y me puse a pensar en ella. ¿Qué será lo que nos inspira?.
La pregunta suena sencilla, pero de verdad, ¿cuáles son las razones que nos llevan a hacer lindas cosas, cosas que nos llenen el tiempo de ocupaciones felices y de pequeños legados?. Hace unos meses podía enumerar un par de rituales infalibles, pero ya tengo desde julio que no escribo, así que supongo que la cosa no es tan constante.
Ya van varios días buscando algo de donde agarrarme para escribir lo que sea y aunque aquí estoy golpeando las teclas, me está costando un mundo encontrar las palabras justas.
La inspiración… ¿Una palabra o un nombre propio?... Un segundo lleno de tantas cosas, una buena canción en el momento indicado, un lugar… Tal vez millones y millones de cosas ya vistas o que me faltan por ver, por conocer.
¿Será eso? ¿será que debemos ser cultos, cultos, muy cultos para que la inspiración nos toque?, ¿será que no debemos buscarla, sino estudiar para ser encontrados algún día?, ¿será que debemos ser “Los Elegidos” como Luke Skywalker, como Harry Potter, como Frodo, para ser encontrados?, ¿será que las musas eran sólo para la antigüedad y a nosotros nos toca mendigar inspiración?, ¿será por eso que ya no hay arte como el de antes y por eso todo es más de lo mismo?... Para mí es como un círculo vicioso. Algo que empieza mal y que no termina… Me lleva siempre al mismo lugar (o a ninguno).
Ya no aguanto mis dedos mudos y me mente en negro (y no en blanco) ahuyentando a la inspiración. No soporto la falta de colores, de canciones, de un lugar cerca de aquí y lejos de todo. Ya nada me parece importante, nada me impresiona, nada es nuevo ni emocionante. Dejé de gozar barato. Antes lo hacía, escribía sobre eso y todo muy bien. Ahora no hay nada. Lo que tenía me lo gasté en tonterías y no ahorré.
Es un problema llevar un blog. ¡Es una locura!. Si existiera un documento como el divorcio para dejar el blog, me divorciaría, lo haría sin pensar y luego me tomaría unos cócteles en nombre de lo que pudo ser y no fue, pero no puedo, sé que está ahí, igual que ayer, igual que hace meses… En el abandono absoluto.