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jueves, 12 de agosto de 2010

Wow

No escribo desde julio.

Qué chimbo!
:(

miércoles, 19 de mayo de 2010

Me tiene preocupada

La salud de nuestro gran Cerati.

Espero se recupere prontito.

martes, 6 de abril de 2010

Llegó la gente…

Es increíble lo diferente que se ve Caracas hoy, no es que haya cambiado demasiado, digamos que en apariencia es la misma cosa, me refiero a lo distinto que es su comportamiento cuado llegan los “temporadistas”.

Hace una semana exactamente se respiraba un silencio típico de los “asuetos” y atravesar la ciudad desde El Hatillo hasta Altamira era cosa de quince minutos más o menos. Increíble, pero cierto.

Decía que justamente hoy Caracas amaneció diferente, porque es verdad; algo raro sucede los lunes después de vacaciones, nadie sabe si la gente decide tomarlo como un día libre más o si todo el mundo se queda dormido, después de haber llegado a las mil y quinientas de un largo viaje por carretera la noche anterior. Lo cierto es que los lunes después de vacaciones la ciudad sigue como vacía. Ya los martes es otra cosa: el corneteo furioso, el gentío en la calle, el tráfico de siempre.

Esto probablemente ante sus ojos (y los míos) sea más de lo mismo y así es, pero no podía dejar escapar la oportunidad de contarles las consecuencias de estas cosas.

Cuando uno hace un viaje muy muy largo en carro, las probabilidades de encontrar pequeños cadáveres de animales es altísima, es algo doloroso, pero muy normal y muy común. Una vez escuché a alguien decir que los perros muertos al borde de una calle son producto del suicidio, me llamó bastante la atención; ¡claro!, tiene todo el sentido del mundo, si son pobres perritos hambrientos que no tienen donde dormir ni nada, eligen lanzársele a las ruedas de un carro y terminar con su sufrimiento (pobrecitos), pero es una interesante observación y siempre pensaré en eso cuando los vea ahí, como ese ser que ya no es perro, ni es vida, ni es nada.

Volviendo a los cadáveres. Una cosa es verlos a 80 ó 100 Km/h, lo divisas de lejos, te le acercas (porque no te queda de otra, está en la vía), curioseas un poco para diferenciar la especie, volteas rápido para no ser tan masoquista y al cabo de unos segundos ya le dejaste el pelero. Nada agradable. Luego, un silencio breve por el desgraciado animalito y a otra cosa mariposa (suena feo, pero es la verdad). Pero peor es caminar con la resignación de siempre, esa sensación de “la calle es un basurero, pero no hay nada que hacer” y conseguirte con el muertito ahí, al lado de la acera por la que tus pies están pasando. Era un gatico. De lejos parecía blanco con manchas negras o negro con manchas blancas y tenía a su lado todas las cositas que, antes del accidente, lo mantenían vivo. Me pareció muy extraño, (¿un gato?) y muy triste la verdad. Me pareció terrible que su última vida se la haya llevado un despiadado “temporadista”… el día que llegó la gente.

viernes, 22 de enero de 2010

Qué pasa?

Cómo es posible que vaya a comprar entradas para el cine y suceda lo siguiente:

Yo: hola buenas tardes, me das tres entradas para x película, por favor.
Tipa* de la taquilla: (cito textualemnte) "GOTADAS".
Yo: (pensando) esta jeva se volvió loca!!!!!!!

En mi trayecto de regreso, meditando y meditando, tratando de descubrir el por qué de mi descontento, caigo en cuenta. Claro! me digo a mi misma: "Mi misma lo que ella quiso decir fue: buenas tardes señorita. Disculpe pero en este momento las entradas para esa función se encuentran agotadas".

Hasta cuando me sigo imaginando situaciones ideales en mi cabeza?. Es mejor comprar las películas quemadas en la Guairita. Me ahorro varios fuertes y unas cuantas arrecheras.

*Discúlpenme pero ese ser no es ninguna señorita ni nada parecido.

miércoles, 13 de enero de 2010

Cada vez peor

Desde que inauguré este espacio, siempre me propuse escribir cosas que me hicieran feliz, que me gustaran o que quisiera compartir.
Este espacio siempre fue un intento por encontrar un lugar feliz y realmente lo es, pero desde hace 13 días exactamente, siento que no hay un consuelo sólido, que me haga despejar dudas, angustias y preocupaciones.
Créanme, yo no quiero llenar mi tan querido blog con este tipo de cosas, pero a veces es necesario escribir lo que se piensa. En mi caso no es suficiente comentarlo con alguien, así que hoy (y prometo tratar de que sólo sea hoy) voy a violar mi espacio blanco y lo teñiré de gris, porque estoy algo triste, aunque yo sepa que ni ustedes, ni el blog, ni yo nos merezcamos todo esto.
Mis más sinceras disculpas.

A medida que van pasando los primeritos días del 2010, todo va siendo cada vez más terrible.
Todas las respuestas a mis preguntas, a mis peticiones y resoluciones para el nuevo año, hasta ahora, han sido negativas (ya se imaginarán ustedes por qué).
Hace unos escasos 15 ó 20 días habían planes ya hechos, decisiones ya tomadas. Volver de las vacaciones fue sólo eso, darme cuenta de que NO SE PUEDE, aquí nada se puede.
Conforme voy escribiendo se me va haciendo más difícil no hablar de lo que todo el mundo habla, pero siento una necesidad imperiosa de compartir con ustedes lo siguiente:



¡Esto se fue a la MIERDA!

Atte
Una venezolana


lunes, 28 de diciembre de 2009

No me compares

Si no vas a decir que mi belleza es como la de Sienna Miller,
si no vas a decir que con ese vestido me veo como Rania de Jordania,
si no vas a decir que soy inteligente como Marie Curie,
si no vas a decir que soy dulce como la miel,
si no vas a decir que mi bondad es como la de la Madre Teresa de Calcuta,
si no vas a decir que mi pelo parece como el de un comercial de Pantene,
si no vas a decir que mis tortas son como las de Martha Stewart,
si no vas a decir que mi forma de ser es como una linda tarde de verano,
si no vas a decir que mi gusto musical es como el de los Dj´s de tu época,
si no vas a decir que mi obsesión por el buen cine es como la de un intelectual del siglo XXI,
si no vas a decir que cuando fumo me veo como Audrey Hepburn,
y si no vas a decir que te parece perfecto que yo sea solamente como yo...

... Entonces no me compares (con nadie!)

jueves, 12 de noviembre de 2009

CINE MILLONARIO presenta: Mañana de sangre

Levantarse más temprano que de costumbre para no bañarme con totuma fue lo que desencadenó una serie de eventos desafortunados esta mañana. Cuando sonó el despertador me dio DEMASIADA rabia. Yo pude haber dormido más, pero no. A levantarse todo el mundo, porque en un ratico cortan el agua. Bueeeeeh, ni modo.

Me metí en la ducha a lavarme mi cara de perro y me di cuenta de que todas esas campañas publicitarias de jabones que te hacen ver “radiante” son puro bull. Sí, salí limpiecita como un sol, pero fúrica. Ni modo, resignación.

Quise arreglarme bonita, para ver si disimulaba mi descontento con tal día como hoy. Hice lo que pude y puedo decir que cumplí mi misión. Además, considero yo, que me vestí finísimo. Siempre que me pongo las franelas de mi hermana, es como un éxito de taquilla. Debe ser la sensación de peligro, mezclado con novedad. Mi closet tiene las mismas cosas desde hace millones de años y romper con esa maldición es casi como un sueño. Todo se estaba arreglando.

Al salir de la casa (literalmente de la puerta de mi casa), el sol me saludó y eso no me molestó, más bien terminó de despertarme de forma suave. No está mal. Procedí a ponerme mis audífonos y la combinación de Bowie con la bonita mañana, indicaba que las cosas siempre pueden mejorar… Mentira.

No entremos en detalle con respecto a la situación del país, ni los problemas con el transporte público. Sólo voy a decir que cuando tome la decisión de vender mi alma por un carro, todo esto habrá terminado. Llegó mi limosina y me subí sin chistar, ¿para qué pelear todos los días por lo mismo, verdad?. Me dispuse a pagarle al chofer y el bicho decidió pensar que era multitasking, él pensó que podía contar el vuelto y arrancar a la misma vez (si hubiese sido mujer nada de eso hubiera pasado, a pesar de lo mal que manejamos, según dicen… yo no manejo así que back off… por ahora), obviamente que mientras él pretendía hacerlo todo, en lugar de una cosa a la vez, metió el frenazo de su vida. Resultado: herida con objeto corto punzante de madera en la palma de la mano derecha. Sí mis estimados, con sangre y todo.

El viaje hacia el trabajo fue un infierno. Entre el dolor, la indignación, el calor y la gente, me provocaba lanzarme a la autopista y ya. Fue como un trayecto de una hora, que me pareció de mil setecientas cincuenta y ocho con treinta y dos. Una pesadilla. Ya la obstinación me hacía ver todo aquello que ya me parece normal, como una salvajada propia del venezolano y del caraqueño. Ya yo había superado esa etapa. Hace aaaaaaaaaaños me recluí en una especie de rehab center y me hice inmune a todo ese circo, pero como los adictos a cualquier droga, hoy exploté de nuevo y odié todo lo que me rodea. Nada de sol, nada de Bowie, nada de pajaritos cantando, ni de un buen look para arreglar la cagada de jueves.

Uy no!!!!... Malísimo!!!!

lunes, 2 de noviembre de 2009

En mi peor FACHA

Cuando uno no se espera lo peor, lo peor pasa.
Yo no es que sea DEMASIADO coqueta, pero nunca, nunca, nunca salgo a la calle hecha un desastre. Nunca, hasta la semana pasada.
Los días que voy al gimnasio tomo la precaución, al salir, de ponerme la ropa de civil (porsialas), pero el jueves se me olvidó, no sé qué me pasó. Me confié. Me descuidé y pácata. Me encontré contigo. Qué mala suerte.

Mi atuendo era como una combinación terrible de mono, con moño, con sudor. Qué pena!. Me dio rabia conmigo.

Tú estabas bien como siempre. Sonriente como siempre. Conversador como siempre. Dulce como siempre. Y yo estaba horrenda como nunca. Callada como nunca. Ponchada como nunca. Amargada como nunca.

Era el peor caso de la sección "Trágame Tierra" de la revista TÚ, hecha realidad. Yo ya tengo 26 pana. A estas alturas debería saberme a mierda toda esta tontería pero no es así, porque no me encontré con "el chavo que me encanta", no. Me encontré contigo.

lunes, 5 de octubre de 2009

Inadvertido

Uno nunca sabe qué va a suceder al cruzar el umbral de la puerta de la casa, lo cierto es que estamos expuestos a todo: un tiro en una pierna, un palo de agua, un día interminable de trabajo o un inesperado encuentro.

Para mí, encontrarme con alguien siempre es una sorpresa. Es como un choque violento con el pasado, con todo lo que pensaba hace un año, o dos, o seis; es como mirarme al espejo y ver reflejada a la persona que era (esa que ya no soy).

Hace unos días me pasó. Me agarró desprevenida. Fue como un susto. Una alegría rara. Una sensación extraña que sigue blanca, sin etiquetas, sin nombres. Yo estaba allí con mi pasado a cuestas y de pronto solté el peso, cayó en seco, se abrió y se me regaron todos los recuerdos. Conforme pasaban los minutos yo sentía cómo todos los fragmentos volvían a reunirse y subían, como hormigas, por mis piernas. Eran mudos pero insistentes, hasta que se alojaron en mi espalda. Nunca me abandonaron.

La sensación de estar en el lugar equivocado (o no), en el momento equivocado (o no) me carcomía. Era la duda, la indecisión. Yo no quería estar ahí y sin embargo estaba.

El aire me era un tanto familiar, pero era una familiaridad extraña, remota, tan pequeña que todavía sigo preguntándome si alguna vez existió. Las conversaciones eran parecidas, pero no eran las mismas. Había cierta evolución en las cosas que se dijeron, sin embargo había algo. Un núcleo, un rincón, un gesto. Algo se mantenía intacto. Ese algo que no había cambiado en nada y que seguía estando ahí; aunque ya ni tu ni yo éramos los mismos estando solos, tampoco éramos los mismos estando juntos.

El tiempo se ocupó de tus cosas, también de las mías y eso no me pareció mal. El encuentro sin anestesia creo que sigue molestándome por el sustito vacío que se me mudó a la garganta, pero tu capacidad para sorprenderme nunca murió (como alguna vez dije). Me equivoqué y eso me alegra.

El encuentro no fue desafortunado, como pudo haber sido otro. Hay puntos suspensivos regados por nuestra línea del tiempo que es mejor nunca dejar pasar. Se dan tres diminutos pasos por donde nuestros caminos se cruzan y saltamos a un vacío. Una vez que hayamos pasado de ahí, sólo quedará, algún día, volver a…

martes, 29 de septiembre de 2009

My own stalker

Hoy, como todos los días, vuelves a mi memoria. Ha pasado mucho tiempo y tu cara ya no la recuerdo como antes, pero tu presencia sigue estando ahí... como una sombra.