miércoles, 16 de abril de 2014
Tercer Ensayo (Módulo: Pensamiento Creativo)
martes, 15 de abril de 2014
Segundo Ensayo (Módulo: Relaciones Interpersonales)
lunes, 14 de abril de 2014
Primer Ensayo (Módulo: Fuentes de Inspiración)
Yo maté a mi musa
Ensayos
Todos aquellos que me conocen, saben que desde que me gradué como Licenciada en Letras, empecé a trabajar en publicidad como Redactora Creativa .
Los últimos cuatro años los he invertido en una divertida e interesante trayectoria en ARS DDB, donde tuve la oportunidad de formar parte en la 4ta promoción de La Cantera (click y sabrán de qué se trata el asunto). Aún no hemos terminado, pero las clases están divididas en cuatro módulos que culminan entregando un ensayo... Esta es la breve antesala a esos trabajos.
Todavía falta uno que no he empezado, pronto lo estaré publicando.
lunes, 10 de junio de 2013
sábado, 25 de mayo de 2013
#treintaconveintidos
Jamás pensé que hoy estaría contenta, pero sorprendentemente lo estoy.
Y es así como yo misma me doy la bienvenida a los 30.
martes, 18 de octubre de 2011
De vuelta a casa
La idea inicial siempre fue encontrar algo nuevo, algo diferente. El error estuvo, en que nunca supe qué. Busqué en todos lados y me pasó, como era de esperarse, lo que siempre pasa (no conseguí nada). Y la verdad es que no me fui queriendo, pero me fui igual porque pensé que así era mejor.
Hace tiempo ya, descubrí que los lugares no son espacios para ubicar en un mapa. Hay lugares que son personas, hay lugares que son recuerdos y hay lugares, como éste, en donde es necesario quedarse. Me costó horrores despedirme porque nunca lo hice, me daba miedo volver porque sentía que no sería lo mismo y me llené de vacío para tratar de olvidar que aquí estaba, que aquí siempre estuvo y que no me juzga, no me mira feo, no me odia. Aquí lo dejé… tirado y aún así, me esperó y no cambió ni un poquito.
Volví para quedarme. No me gustan las promesas, porque no me gusta no cumplirlas, pero igual te prometo pelear primero antes de abandonarte, voy a decirte todo así no nos guste (ni a ti, ni a mi), y prometo también, que no me voy a ir callada. Y no lo voy a hacer, porque este es mi lugar, mi sitio favorito en todo el mundo, porque me hace feliz a pesar de todos los silencios y porque es mío.
Volví a mi casa. Mi blog es mi casa.
lunes, 18 de octubre de 2010
Intentando romper la maldición de mi Blog
Hace un par de días, semanas quizás, escuchaba hablar de la inspiración y me puse a pensar en ella. ¿Qué será lo que nos inspira?.
La pregunta suena sencilla, pero de verdad, ¿cuáles son las razones que nos llevan a hacer lindas cosas, cosas que nos llenen el tiempo de ocupaciones felices y de pequeños legados?. Hace unos meses podía enumerar un par de rituales infalibles, pero ya tengo desde julio que no escribo, así que supongo que la cosa no es tan constante.
Ya van varios días buscando algo de donde agarrarme para escribir lo que sea y aunque aquí estoy golpeando las teclas, me está costando un mundo encontrar las palabras justas.
La inspiración… ¿Una palabra o un nombre propio?... Un segundo lleno de tantas cosas, una buena canción en el momento indicado, un lugar… Tal vez millones y millones de cosas ya vistas o que me faltan por ver, por conocer.
¿Será eso? ¿será que debemos ser cultos, cultos, muy cultos para que la inspiración nos toque?, ¿será que no debemos buscarla, sino estudiar para ser encontrados algún día?, ¿será que debemos ser “Los Elegidos” como Luke Skywalker, como Harry Potter, como Frodo, para ser encontrados?, ¿será que las musas eran sólo para la antigüedad y a nosotros nos toca mendigar inspiración?, ¿será por eso que ya no hay arte como el de antes y por eso todo es más de lo mismo?... Para mí es como un círculo vicioso. Algo que empieza mal y que no termina… Me lleva siempre al mismo lugar (o a ninguno).
Ya no aguanto mis dedos mudos y me mente en negro (y no en blanco) ahuyentando a la inspiración. No soporto la falta de colores, de canciones, de un lugar cerca de aquí y lejos de todo. Ya nada me parece importante, nada me impresiona, nada es nuevo ni emocionante. Dejé de gozar barato. Antes lo hacía, escribía sobre eso y todo muy bien. Ahora no hay nada. Lo que tenía me lo gasté en tonterías y no ahorré.
Es un problema llevar un blog. ¡Es una locura!. Si existiera un documento como el divorcio para dejar el blog, me divorciaría, lo haría sin pensar y luego me tomaría unos cócteles en nombre de lo que pudo ser y no fue, pero no puedo, sé que está ahí, igual que ayer, igual que hace meses… En el abandono absoluto.
martes, 15 de junio de 2010
Las Letras me abandonaron
En la mañana salimos a desayunar a un lindo lugar cerca de la casa por ahí por La Boyera. Como éramos muchas tuvimos que esperar por mesa y cuando nos sentamos todas pedimos café, jugos naturales y cosas ricas para comer. Mientras llegaba la orden, conversábamos de muchas cosas, discutíamos sobre temas interesantes, nos reíamos de nuestras tonterías de amigas locas y criticábamos a todos los mal vestidos (en verdad se lo merecían por mal vestidos). Como estuvimos ahí mucho rato entre chácharas, croissants y cigarros, se llegó el mediodía, así que pedimos la cuenta, pagamos y nos fuimos.
En el carro íbamos todas apretadas, pero cantábamos canciones para disminuir un poco la roncha. Lily Allen, sin duda, fue una de las favoritas.
El siguiente destino fue el Tolón, para hacer algunas compras. La primera parada obligada fue ZARA. Obviamente nos probamos todo y terminamos comprando una camisetica blanca para sentir la satisfacción de salir aunque sea con una bolsita. Luego pasamos por las librerías a ver qué se nos pegaba, pero al ver los precios ellas me hicieron recordar todos los libros que tenemos en la biblioteca, que todavía no hemos leído, así que seguimos nuestro camino.
El Centro Comercial estba como full, así que salimos, atravesamos la Av. Ppal. de las Mercedes y nos sentamos en la Plaza Alfredo Sadel a ver a la gente pasar y a comer raspa'os de colita. Estando ahí, lo observábamos todo con atención tratando de capturar un buen momento. Hubo un par que casi valieron la pena. Se acercaba la hora de irnos, así que buscamos el carro y nos fuimos al lugar donde somos realmente felices: El Municipio Chacao.
Dejamos el carro en el Centro Plaza y comenzó la excursión. Primero la Francisco de Miranda, luego Altamira, La Castellana y Los Palos Grandes. Luego fuimos a almorzar en un restaurancito italiano muy rico; no recuerdo el nombre, pero la entrada tiene un toldo amarillo y una puerta de madera. Al salir de allí atravesamos toda la Plaza Francia y entramos un ratico en La Estancia, para no perder la costumbre. Nos quitamos los zapatos y nos acostamos en la grama. Por un rato jugamos a encontrarle formas a las nubes; yo vi un rinoceronte con patas mecánicas, volando sobre un dirigible. Cuando el sol se empezó a esconder, decidimos irnos. Ya en el carro, todas buscamos la manera de maquillarnos y de ponernos bellísimas a pesar del apretujamiento, para ir en busca de unos merecidos cocteles, así que nos encaminamos rumbo a La Beat (como siempre) a tomar Margaritas.
Como era temprano, pudimos agarrar todas las mesas de la terraza, menos mal. Brindábamos enloquecidas, hacíamos recuentos de la jornada y de lo bien que la habíamos pasado. Ellas se burlaban de mí, decían que estaba prendida sólo porque me quedaba callada a veces y luego me reía sin razón. "Soy feliz cuando estoy con ustedes" les dije y todas me abrazaron. Luego de unas cuantas Margaritas, nos fuimos a la casa, nos lavamos la cara, nos cepillamos los dientes, nos pusimos la pijama y nos acostamos a dormir. A la mañana siguiente me despertó un antipático rayito de sol que se colaba por la cortina. Me levanté contenta y con ganas de pasear otra vez. Me bañé, me vestí y salí corriendo para invitarlas, pero ya no estaban "quizás fueron a comprar el desayuno" pensé, las esperé... y esperé... y esperé... Nada. Todo estaba en silencio. Todo estaba vacío.
Yo no podía evitar sentir miedo y a la vez un poquitico de esperanza de que en cualquier momento volverían con pan, queso, jugo de naranja para el desayuno y un lindo plan sorpresa para ese día. Nada. Realmente se habían ido. No les importó lo bien que la pasamos, lo mucho que nos divertimos y el cariño que siempre les tuve. Se fueron y me dejaron sin nada. Sin letras me quedé muda, sin nada qué decir... Sólo páginas en blanco, tristes y calladas.
viernes, 21 de mayo de 2010
Amor amarillo... y de todos los colores
miércoles, 19 de mayo de 2010
Creo que vi a Lucy
Después de tanto tiempo sin escribir y de tratar por todos los medios de hacerlo sin ningún tipo de éxito, llegó el día más esperado del año: 15 de mayo de 2010.
Si Lucy es un personaje, un ser con diamantes en el cielo y ojos como caleidoscopios…
Si es una musa de esas que constantemente desafía la gravedad y desaparece sin que nadie pueda detenerla… creo que la vi el sábado pasado.
El lugar se prestaba para la ocasión. Una montaña muy muy alta, muy muy verde, muy muy fría. Una neblina densa y blanca y mariposas por todos lados. La noche estaba oscura y a ratos llovía… a veces mucho, otras no tanto. Las luces hacían líneas en el aire, dibujando brillos en las nubes. Se respiraba un aire limpio y el espacio era muy amplio.
Mis sentidos estaban atentos. Mis oídos expectantes, mis ojos atentos y un poco ciegos de no ver nada. Sólo esperar con paciencia y de la nada ahí estaba el sonido de sus seis cuerdas… impecables.
Todo era tan perfecto que me daba angustia recordar que no puedo formar parte de algo tan puro y que aunque trate de comprender por todos los medios, casi sufriendo de ignorancia, nunca voy a entender el pentagrama. Admirable y dulcemente doloroso. Como siempre me han gustado las cosas. Yo estaba feliz y sin embargo lloraba.
Explosiones de luciérnagas, destellos por todos lados y una chispa me encendió. Yo estaba sostenida en el segundo perfecto y justo ahí, sin moverme, recibía sin remedio todas las imágenes que venían a mi mente.
Al día siguiente me desperté queriendo recordarlo todo, de poner sobre un papel cómo es que había visto a Lucy y cómo ella me había mostrado el camino hacia la luz, pero me quede en stand-by. Cuando quise incorporarme, ya todo se había ido.
Me parece que vi a Lucy. Todavía no sé si fue una ilusión.
jueves, 13 de mayo de 2010
miércoles, 14 de abril de 2010
El Oficio de Escribir
Después de haber leído tanto, aunque no tanto como yo quisiera, después de haber elegido una carrera como Letras y después de haber encontrado entre mi ropa una serie de cuadernos llenos de buenos y malos textos (en su mayoría malos), era más que obvio para mí que escribir es el oficio, el ejercicio y el hobby que mejor me queda.
Los intentos por escribir algo realmente bueno casi siempre han sido fallidos, por la inconformidad que siento al haber terminado algo y llegar a conclusiones y juicios duros, pero que inevitablemente hay que hacer: “esto no quedó como yo pensaba”, “nadie nunca debería leer esto”, “aquí no debí poner que el gato era verde sino azul o ¿será que el gato debió haber sido una jirafa y nunca un gato?”. Las posibilidades de la escritura son infinitas y los juicios también (sobretodo los propios), sin embargo, es algo que me encanta hacer; el producto terminado es gratificante porque por fin quedó, pero para mí lo lindo es todo el proceso, justo como está ocurriendo ahora.
Es realmente delicioso tener ideas todo el tiempo. Sería mucho mejor si tuviera un lápiz en la mano derecha, en vez de un dedo índice y una hoja en blanco, en vez de una memoria traicionera.
Las ideas, traicioneras también, suenan muy bien en el silencio del momento en que se despiertan, pero la batalla para ponerlas en el papel siempre ha sido a muerte y casi siempre muero yo. No quisiera caer en lugares comunes y mucho menos provocar lástima (ni la del lector, ni la mía), sólo creo que toda manifestación de algo, siempre luchará por ser perfecta y sus creadores así lo perciben. La exigencia forma parte del desafío y siempre será la parte más difícil.
Dedicarme a esto y obligarme a hacerlo por mi cuenta todos los días, siempre será una angustia necesaria, deseada y por supuesto deseable. Andar corriendo detrás de las musas para poder atrapar alguna es agotador, mucho más aún si ellas (muy burlonas) no se dejan atrapar con facilidad y es por eso que, para dejar el juego, debo ser más dedicada y menos cómoda, debo convencerlas de venir (nunca por la fuerza) a sentarse y conversar un rato.
El oficio de escribir es fascinante y cuando trata bien a quien lo practica es fluido como el agua, es como una palabra infinita escrita con letra corrida. El mundo, la gente y las cosas estarán ahí hasta el fin de los tiempos para ser descritas, admiradas, rescatadas del olvido; siempre habrá tinta y espacios vacíos en los que se pueden derramar recuerdos, ficciones, sueños (hasta lo más oscuros) y si están ahí, mi deber como aprendiz es usar y abusar de ellos.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Benito
Benito sonreía en silencio para que nadie lo viera, mientras caminaba por calles imaginarias de una ciudad. Tal vez era un parque o una plaza. Nunca lo dirá.
Benito estaba aislado en un rincón y pensaba. Todos eran invisibles para él. Y entre una nube de humo miraba de reojo.
Benito quería hablar con alguien y en su soledad soñaba con hacerlo. Se planteaba temas y problemas irrelevantes para tener algo que decir en sus silencios incómodos.
Benito corría y aún así, no se movía. La quietud de su lugar era inquebrantable. Una quietud que lo separaba del mundo. Su quietud era su mundo.
Benito pasaba el tiempo viendo el reloj y el reloj se burlaba de su impaciencia. Era muy corto tiempo y los minutos pasaban muy rápido. Pensaba en lo injustos que eran con él, el segundero y el minutero.
Benito se sentaba y meditaba. Benito se levantaba y cantaba. Benito se ensuciaba y se lavaba las manos. Benito estaba indeciso.
Benito pasó momentos oscuros en su espacio mudo y por fin habló.
martes, 3 de noviembre de 2009
Palabras poderosas… Palabras
En este momento se deben estar cerrando negocios importantes, se deben estar sacando madres a montón, algunos deben estar prometiéndose amor eterno y otros deben estar echándose un buen chisme. Saludos, insultos, respetos, nombres, honores, oraciones, secretos, confesiones. Todo, absolutamente todo, a través de la palabra (oral, escrita o por señas).
Anoche me tropecé con muchas. Sí, muchas palabras escritas. Abrí una gaveta y ahí estaban, guardaditas en un sobre.
Es muy raro leer cartas viejas, porque te enfrentas con un medio que está por desaparecer, y es por esa misma razón que parecieran adquirir más poder. Hoy en día, podemos escribir un correo electrónico de cualquier cosa, dirigido a cualquier persona y a cualquier hora, pero una carta es diferente. En mi caso (no sé el de ustedes) si tomo un lápiz y un papel, es porque lo que estoy a punto de escribir es tan importante como la persona a quien va dirigida. Para mí es un acto muy solemne.
Decía que leer cartas viejas es raro, también porque cada palabra revela secretos que significaban mucho y ahora no significan nada, pero que quedaron sobre el papel… como una marca.
Un texto es como una escultura. Al poner opiniones, decisiones, sentimientos, confesiones o reclamos en una hoja, cósmicamente quedan ahí para siempre. Es como en el trabajo “si no lo pasaste por escrito, es como que si no me lo hubieras dicho” y es verdad. Cuántas conversaciones feas o bonitas se van olvidando, pero todo aquello que está escrito es como una herida siempre abierta. Es una tentación guardada en los confines de la memoria y de algún escritorio, siempre latiendo, siempre a la espera. Son montones de recuerdos, que cada cierto tiempo vuelven a explotar.
Tenía tiempo sin leer cartas viejas; la última vez que lo hice juré que sería la última vez que lo haría. Y anoche lo volví a jurar.
jueves, 8 de octubre de 2009
Una sabia decisión
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Cinco palitos y un circulito
viernes, 4 de septiembre de 2009
Café frío
El tipo de café no importa (con leche, marrón oscuro, marrón claro, guayoyo, largo, recortao, negro bien cargao), lo que importa es que en algún lugar, probablemente cerca, sobre una mesa de algún sitio chic o no tan chic se está muriendo una taza.
“Vamos a tomarnos un café” ¿qué se supone que significa eso?, ¿será que tú y yo algún día iremos a tomarnos un sólo café?, entonces diríamos “señor, nos trae un café para compartir, por favor”. UN café. Bueno está bien pues, tú y yo nos tomaremos UN café (uno sólo), pero ¿cuándo?. Ajá. Sólo silencio.
El café llegó a la mesa. La taza ahorita está en la mesa. No importa la mesa, lo que importa es que en algún lugar probablemente cerca, sobre una mesa de algún sitio chic o no tan chic descansa sin ningún sentido un café… Un café frío.
martes, 7 de julio de 2009
Este es un dibujo
Este es un dibujo. Un dibujo que tiene dibujos. Retratos de ti, recuerdos de ti.
Este es un dibujo hecho a trazos con tus retazos: pedacitos todos verdes.
Este es un dibujo con lo poco que sé (de dibujo y de ti), pero es un dibujo, hecho con pocos colores.
Este es un dibujo a ciegas pero a tientas. Este es un dibujo tenue, este es un dibujo hecho con agua, con aire, con tierra y con fuego. Este es un dibujo con carga positiva y negativa. Este es mi dibujo, donde apareces tú: dos líneas que se unen, dos líneas que se separan; líneas que te sostienen. Este es un dibujo sordo, un dibujo sin técnica, sin tácticas; un dibujo mudo.
Este es tu dibujo. Este es un dibujo.
lunes, 29 de junio de 2009
Serie "Intangibles"
En la palma de tu mano, se siente el calor del primer rayo de sol. Es amarillo. Como la miel, como el ámbar, como millones de girasoles. Amarillo, uno de los maravillosos colores del arco-iris. Sabes cuál es, sabes cómo se ve, cómo se siente y, a veces, hasta a qué sabe… y aún así, no lo puedes tocar.
Verde
Si miras a través de tu ventana lo verás en cualquier parte. Una hoja que se desprende suavemente de un árbol, un pequeño parque por el que correrá algún niño, una cinta sujetando el cabello de una silenciosa mujer. Una cinta, un parque, una hoja… verde. De color verde, como toda la naturaleza; tan profundo, tan infinito… y aún así, no lo puedes tocar.
El viento
Aún con los ojos abiertos, nunca lo podrás ver. Aunque separe cada hebra de tu cabello, aunque te acaricie suavemente la espalda, aunque desordene los papeles de tu escritorio. El viento. Sabes que está ahí, lo sientes… y aún así, no lo puedes tocar.
El tiempo
Tic, tac… Tic, tac. Las agujas del reloj te dirán la hora; el Cucú de la sala saldrá por la puertita y cantará varias veces. Harás una pausa durante el día y las agujas seguirán girando. Harás uso de tu memoria y recordarás el sabor de aquella golosina que compartiste con alguien en el recreo; el Cucú volverá a cantar y pensarás en los hijos que algún día tendrás y en los lugares que visitarás. Y el tiempo seguirá corriendo. Incansable, imparable tiempo. Avanza, se mueve como tú y como yo… y aún así, no lo puedes tocar.
Las nubes
Como el dulce sabor del algodón de azúcar, como la suavidad de aquel copo con el que te curaron las heridas, así se ven las nubes en el cielo. A veces blancas y de diferentes formas, a veces anaranjadas y como pinceladas de un cuadro al óleo, a veces grises anunciando lluvia. Las nubes hablan, las nubes dicen. Las ves desde aquí abajo y estás seguro de que existen… y aún así, no las puedes tocar.



